LAS HISTORIAS QUE GUARDA LA SEDA.

Lille Fugl une mi amor por la arquitectura y el arte con mi interés por las historias que los habitan.

Siempre me gustaron los pañuelos. Durante mucho tiempo no me animaba a vestirme con colores, y descubrí que un pañuelo podía darme cierta libertad: podía incorporar un toque de color cuando lo deseara y quitarlo cuando quisiera volver a lo neutro. Era una forma sencilla de expresarme sin sentirme expuesta.

Al principio elegía diseños simples, con rayas o patrones discretos. Con el tiempo, empecé a interesarme por las ilustraciones y por lo que escondían. Me atraía la idea de que, al desplegar el pañuelo, apareciera un dibujo que solo yo conocía, como un pequeño secreto personal.

Cuando inicié este proyecto, comprendí que ese gesto —abrir un pañuelo y descubrir una historia— podía transformarse en una manera de comunicar algo más profundo. Las ilustraciones podían transmitir emociones, despertar recuerdos o conectar con un lugar.

Como arquitecta, aprendí que el diseño también es una forma de contar historias. Lo que comenzó como una fascinación por el espacio y el detalle se transformó en una expresión artística que me permite capturar la esencia de la arquitectura y plasmarla en obras con narrativa propia.

Elegí la seda porque, además de su belleza y nobleza, guarda una carga simbólica muy fuerte. Evoca las antiguas rutas comerciales que conectaron China con el Mediterráneo durante más de mil quinientos años, desde el 130 a.C. En ese recorrido de culturas, ideas y oficios encontré una forma de conexión con mi propio universo: el deseo de crear piezas que unan historias y que hablen, en silencio, a través de la materia y el tiempo.

El nombre Lille Fugl es un homenaje a mis dos hijos, quienes son mi fuente constante de inspiración. Representan la esencia de lo que quiero transmitir: curiosidad, belleza en lo simple y un vínculo profundo con las pequeñas maravillas de la vida.

Cada diseño nace de una ilustración inspirada en la arquitectura danesa, capturando una escena o un momento de su historia. Desde los dragones que custodian la histórica Børsen hasta las aves que surcan el cielo de Copenhague, cada pañuelo tiene una historia especial que contar.




Flor Pajarito